Turismo-Hoteles.org

turismo, hoteles, alojamientos, casas rurales, apartamentos

Si el visitante opta por dirigirse hacia el sur de la ciudad de Valencia, en pocos minutos se encontrará con la bella imagen que componen el Parque Natural de la Albufera y la Dehesa de El Saler. Catalogado como un auténtico pulmón de la ciudad, éste es un espacio de excepcional valor ecológico y un paraíso para las aves en su migración, hasta el punto que está incluido en la lista de humedales de importancia internacional, establecida en virtud del convenio Ramsar, y ha sido declarado Zona de Especial Protección de las Aves. Además, la zona de la Albufera de Valencia es todo un referente cultural de una forma de vida tradicional, que ha sido profusamente reflejada en la literatura y de la que perviven numerosas huellas sobre todo en una excelente oferta gastronómica basada en productos naturales de su entorno: arrozales, pesca y huerta, que se puede degustar en numerosos restaurantes de la zona.

La visita a La Albufera “Parque Natural” desde 1986, declarada humedal de importancia internacional por el convenio internacional RAMSAR en 1990 y, posteriormente, Zona Especial para las Aves (ZEPA) tiene en el lago uno de sus principales atractivos. El lago, originariamente un golfo que quedó aislado por los sedimentos de los ríos Júcar y Turia, es hoy un pequeño mar interior de agua dulce comunicado con el Mediterráneo por unas compuertas (golas) que regulan su nivel. Con seis kilómetros de diámetro, su zona central se conoce por el nombre de lluent, que significa el punto más luminoso, nombre con el que los árabes quisieron describir este espejo del sol. La infinidad de canales que van a parar al centro del lago confieren al lugar una imagen exótica, en especial cuando los campos están cubiertos por el agua.

La parte aterrada del lago es la Marjal, lugar destinado al cultivo del arroz, que ofrece imágenes muy distintas según la época del año en que se visite. En primavera se desecan los arrozales, se allana y se planta el arroz. Durante los meses de verano y hasta mediados de septiembre, mes en que tiene lugar la siega, el espacio se convierte en un inmenso mar de hierba, una enorme extensión de color verde lo llena todo de espigas doradas de un olor muy intenso. En noviembre se cierran las tres golas, los campos se inundan y el espacio recobra de nuevo su imagen de mar interior.

Para un mejor conocimiento del Parque es muy recomendable visitar el Centro de Información Racó de l´Olla. Es posible dar un idílico paseo en las barcas que perchan los pescadores a través del lago desde los embarcaderos situados en El Palmar, en el mirador junto a la carretera de El Saler-Cullera y desde el puerto de Catarroja.

En el centro de La Albufera, el pequeño pueblo de El Palmar es una isla a la que se accede tras atravesar canales por un camino en el que los pequeños huertos alternan con las adelfas. Su origen está estrechamente ligado a la actividad pesquera ya que desde 1250 Jaime I concedió a sus habitantes el privilegio de pescar en el lago. Con normas que rigen desde siempre, la Comunidad de Pescadores del Palmar regula esta actividad y adjudica los redolís (derecho fijo de calado), siendo condición indispensable para disponer de uno el haber nacido en El Palmar, ser hijo de pescador, estar casado o ser mayor de 22 años y, hasta hace muy poco, ser varón.

Continuando el itinerario por la línea de la costa, se suceden las playas de arena y las urbanizaciones dando lugar a espacios turísticos para disfrutar del mar, el buen clima y el animado ambiente. Especialmente en verano, la playa de El Saler, con sus dunas y pinos, invita al paseo y al descanso; un poco más al sur, la playa de la Dehesa, un lugar tranquilo donde los amantes del golf podrán disfrutar de su deporte favorito junto al mar en uno de los mejores campos de Europa; y las playas del Perellonet y el Perelló, junto a las que se han desarrollado numerosas urbanizaciones por la excelente calidad de sus aguas y arenas.

El recorrido del Parque Natural de La Albufera incluye interesantes rutas como la de El Quarter en la Devesa por la mallada del mismo nombre y la ruta de Els Tancats desde El Palmar a los tancats (conjuntos de arrozales) de Zacarés y del Campot con paradas en las acequias Dreta y de l’Overa y en el mirador sobre la laguna. También se pueden seguir las rutas de Na Molins desde la Muntanyeta dels Sants de la Pedra, único promontorio rocoso que ofrece una excelente panorámicaal ullal de Baldoví con paradas en los ullals (afloramientos superficiales de aguas) y la ruta de El Port desde el puerto de Catarroja hasta la desembocadura del barranco de Massanassa o de Torrent con parada en la punta de Llebeig. Entre las visitas de interés cabe citar El Cabeçol punto más alto del parque natural y la bassa de Sant Llorenç en Cullera, una pequeña laguna entre los relieves calcáreos del monte de Cabeçol y la serra de les Raboses.

Los amantes de la buena mesa están de suerte porque podrán saciar sus exigencias culinarias en los numerosos restaurantes que encontrarán a su paso, con una oferta gastronómica vinculada a los productos de la tierra. De los inmensos arrozales que se extienden por La Albufera nace el producto más internacional de Valencia: la paella, que en sus múltiples variedades, hace las delicias de los paladares más exquisitos. El arroz es el ingrediente básico en la elaboración de otros platos sabrosísimos que sólo se encuentran en la Comunidad Valenciana, como el arroz a banda (elaborado con pescados y mariscos que se sirven aparte), arroz con pato (con su característico color rojizo), arroz caldoso, arròs amb fesols i naps (con judías y nabos), arroz negro (con calamares y su tinta) o arroz con langosta, por citar sólo algunos ejemplos. Hablando de la gastronomía de la zona sería imperdonable olvidar el all i pebre, guiso tradicionalmente elaborado con anguilas, ajo y pimentón. Este plato, característico de los pueblos que circundan La Albufera “de donde procede su principal materia prima” en la actualidad se realiza también combinando la anguila con pollo, dando lugar a la espardenyà– o sustituyéndola por rape y otros pescados más finos. La llisa torrà, el llobarro a la sal e infinidad de platos de pescados y mariscos, junto con los cocinados con productos de la huerta, forman parte de las cartas de los principales restaurantes.

Related posts:

  1. ¿Qué hacer en Valencia?
  2. Golf en Valencia
  3. Aventura y excursiones en Valencia

No Comments :(